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La ciudad de Barcelona recibió las influencias del
mundo islámico y de la Europa carolingia durante la
alta edad media, y desarrolló un papel fundamental
en toda la cuenca mediterránea en la época gótica.
Durante la época medieval, Barcelona fue un centro
importantísimo de comercio en todo el Mediterráneo.
El barrio gótico de Barcelona nos permite conocer
el pasado medieval de la ciudad a partir de su urbanismo compuesto
esencialmente por importantes edificios románicos y,
sobre todo, góticos. Paseando por esta Barcelona gótica,
pueden entenderse las diversas ampliaciones de sus recintos
amurallados o la importancia que tuvieron en aquella época
las instituciones, la monarquía o la burguesía.
Así, la parte gótica del Ayuntamiento, del Palacio
de la Generalitat, el Palacio Real o los palacios nobles de
la calle de Montcada.
Puede verse el papel de la Iglesia con la Catedral y sus
templos, muy ligados también a los gremios de la burguesía,
como, por ejemplo, santa María del Mar.
Edificios como les Drassanes (las Atarazanas) o la Llotja
(la Lonja) muestran el importante papel de una clase burguesa
que se abrió con fuerza al mundo a través del
comercio. El hospital de la santa Creu, por ejemplo, muestra
también la importancia de las instituciones asistenciales
de la época: Y los monasterios, situados en aquel entonces
fuera de la ciudad, como el monasterio de santa María
de Pedralbes, atestiguan el pasado de la ciudad.
Todo ello hace de Barcelona una de las ciudades artísticamente
más ricas de Europa en patrimonio medieval. El paseo
arquitectónico por el barrio gótico se complementa
con la contemplación de la escultura, la pintura y
las artes de los objetos de la época románica
y gótica que se exhiben en el Museo Nacional de Arte
de Cataluña en Montjuïc.
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